EL COVID 19: ÉTICA Y EDUCACIÓN

EL COVID 19: ÉTICA Y EDUCACIÓN
La pandemia ocasionada por el COVID 19 reta nuestra capacidad ética, individual y colectiva, y trae consigo importantes desafíos educativos.
En el nivel individual, el COVID 19 reta nuestra capacidad para solidarizarnos y autorregularnos. Quedarse en casa, siempre que sea posible, lavar las manos, facilitar a otros información seria sobre la pandemia, cuidar con especial esmero a las personas mayores y niños, son tareas individuales que retan nuestras capacidades de solidaridad y autorregulación. Por su parte, en el nivel colectivo, la pandemia nos exige capacidades críticas y sensibilidad para reconocer las cuestiones de justicia social involucradas que exigen ser transformadas. Estas cuestiones son al menos tres:

  1. La mayor exposición de grupos socialmente vulnerables al riesgo de infección –ancianos pobres y abandonados, trabajadores urbanos informales, poblaciones con bajo nivel nutricional, madres cabeza de hogar de escasos recursos.
  2. Las limitadas capacidades de los sistemas sanitarios privatizados para garantizar la protección debida de la salud pública –limitación que también ha sido evidente frente a casos como el Zika o el dengue.
  3. La necesidad de organizar la existencia colectiva en modos de vida y espacios ambientalmente sanos y humanamente protectores –paradójico y aleccionador es sin duda que la pandemia haya traído a nuestra tierra, y a nuestras ciudades, un enorme respiro.

Satisfacer estas exigencias éticas, individuales y colectivas, exigencias que han venido para quedarse entre nosotros, supone una reorientación de los objetivos y las prácticas educativas. Una educación atomista e individualista, centrada en el desarrollo de habilidades profesionales, tendrá que ceder el paso a una educación más centrada en nuestras relaciones de interdependencia, en las obligaciones de cuidado mutuo y cuidado de la tierra, en la importancia de los bienes comunes (como los sistemas sanitarios) y en propósitos individuales de vida armoniosos con la vida terrestre y con las necesidades de protección de la humanidad. Esperemos que este forzado período de receso abone los pensamientos y las voluntades necesarias para este, ya impostergable, cambio de rumbo.

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